Su carácter precavido puede también provocar incidentes con extraños, sean personas o animales. Sin ser agresivo, es muy protector. No permitirá que ningún desconocido entre en su zona o se acerque a algo que considere bajo su protección. Afortunadamente casi siempre son progresivos en su reacción. Empezará lanzando ladridos de advertencia, seguirá con gruñidos cada vez más guturales a medida que se acorte la distancia, y llegará a las últimas consecuencias solo si el intruso le ha ignorado hasta entonces, lo que no es fácil teniendo en cuenta la potencia de su ladrido.

A pesar de su independencia, le gusta recibir atenciones de sus amos, sobre todo de niños. El entrenamiento de obediencia y la socialización son imprescindibles en los cachorros, ya que crecen en tamaño y fuerza con mucha rapidez.



T e m p e r a m e n t o.
Raúl Espinosa - Angélica Fleck                                                     perroprotector@gmail.com                                                           Móvil:   O9-448 23 26
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